Aquellos y aquellas que me conocen saben que a veces me sale "algo" de cuentífico. Quizás soy más bien un "científico frustrado" como dicen por ahí. La realidad es que durante los últimos años he estado perticularmente interesado en algunos descrubrimientos recientes de la ciencia, y que relevancia esto tiene para nuestra fe.
Verán, durante mucho tiempo se ha pensado que la ciencia y la fe son como el agua y el aceite, como el gato y el ratón, o como los PNP y los Populares, no se llevan. La ciencia ha acusado a la fe de afirmar cosas para lo cual no hay evidencia observable y corroborable. La fe ha acusado a la ciencia de ser materialista y superficial. Pues, en mi caso he decidido una tercera ruta: la reconciliación entre la ciencia y la fe. Sé que suena muy pretencioso, y que en muchas ocasiones es imposible, pero creo que a veces hablamos los mismos términos con distinto lenguaje.
La ciencia física ha descubierto que no hay nada absolutamente sólido en el Universo. Todo lo que está dentro de las dimensiones de espacio tiene algún tipo de grieta, vacío, hueco, irregularidad. Por ejemplo, si tomamos una bola de billar en nuestra mano pensaríamos que es absolutamente sólida. Sin embargo si mirásemos esa misma bola de billar con un microscopio potente descubriríamos que no lo es. De hecho veríamos una superficie llena de huecos, grietas e irregularidades, porque todo lo que existe en el Universo tiene grietas.
¿Es así nuestra vida, no solo a niveles de la materia, sino también al nivel del alma? El autor de la carta a los Efesios en el primer capítulo escribe algo asombroso: la iglesia es la plenitud de Aquel que lo llena todo en todos. ¡Que manera de describir la iglesia! Tú y yo somos llamados la plenitud o la totalidad de lo que es Dios.
Verán, durante mucho tiempo se ha pensado que la ciencia y la fe son como el agua y el aceite, como el gato y el ratón, o como los PNP y los Populares, no se llevan. La ciencia ha acusado a la fe de afirmar cosas para lo cual no hay evidencia observable y corroborable. La fe ha acusado a la ciencia de ser materialista y superficial. Pues, en mi caso he decidido una tercera ruta: la reconciliación entre la ciencia y la fe. Sé que suena muy pretencioso, y que en muchas ocasiones es imposible, pero creo que a veces hablamos los mismos términos con distinto lenguaje.
La ciencia física ha descubierto que no hay nada absolutamente sólido en el Universo. Todo lo que está dentro de las dimensiones de espacio tiene algún tipo de grieta, vacío, hueco, irregularidad. Por ejemplo, si tomamos una bola de billar en nuestra mano pensaríamos que es absolutamente sólida. Sin embargo si mirásemos esa misma bola de billar con un microscopio potente descubriríamos que no lo es. De hecho veríamos una superficie llena de huecos, grietas e irregularidades, porque todo lo que existe en el Universo tiene grietas.
¿Es así nuestra vida, no solo a niveles de la materia, sino también al nivel del alma? El autor de la carta a los Efesios en el primer capítulo escribe algo asombroso: la iglesia es la plenitud de Aquel que lo llena todo en todos. ¡Que manera de describir la iglesia! Tú y yo somos llamados la plenitud o la totalidad de lo que es Dios.
¿Por qué a veces
no siento que sea así? ¿Por qué sentimos que si alguien mira nuestra vida no
necesariamente pueda ver la plenitud de Dios que es como este texto nos
describe? Porque nuestra vida, sin importar cuán santos o santas podamos
considerarnos, si la miramos muy de cerca también tiene grietas.
Si hermano y
hermana, nuestras vidas tiene áreas vacías, heridas, irregularidades,
imperfecciones. Por esa razón me encanta como termina el verso. Dios, quien es
el Ser Absoluto, lo llena todo en todos. El está en el negocio de llenar esas
grietas en nuestra vida porque su naturaleza es LLENAR.
El primer paso es
reconocer nuestros vacíos e imperfecciones. El segundo paso es permitir que El
haga lo que inevitablemente hará en nuestra vida, llenarla.
Que hoy seas
lleno de la presencia del Absoluto. Que poseas la humildad para reconocer que
tu vida no es perfecta; y la sabiduría para comprender que de eso se trata: que
Su poder se perfecciona en nuestra debilidad.
por Prof. José "Poly" Valentín, Experiencia 3D

















